Y pensar que todo empezó por una red social, como cuando te habla una persona cualquiera que nunca va a ser más que eso, una persona cualquiera. Pero a veces las cosas cambian y de repente empiezas a hablar con una persona sin saber a todo lo que eso va a llevar: las risas, los enfados, los piques, las quedadas, las sonrisas, los abrazos, las miradas, los besos...
Porque las piezas diferentes encajan a la perfección y los polos opuestos se atraen, y eso es lo que somos tú y yo, tan distintos que encajamos, que llegaste de la nada y ahora viene el típico “y te has convertido en todo“ y si, se puede decir que poco a poco te fuiste convirtiendo en todo lo que necesitaba, eras mi gran apoyo, el que sacaba lo mejor de mi y también lo peor, y lo mejor de todo es que hasta te gustaba lo peor de mi, que siempre querías ver a esa chica guerrera que en realidad nunca fui pero que tú me dabas las fuerzas para intertar serlo, y de repente..
Todo se viene abajo, empiezan los errores, los lamentos, las rayadas, las discusiones... Y todo termina, pero ¿sabes que pasa? Que a veces cuando se dice adiós, en realidad sólo quieres decir hasta luego, porque separar de esa persona y eso lo que me pasó contigo, que por mucho que me intentara convencer, siempre supe que nunca te voy a poder decir un adiós y que sea definitivo, porque me marcaste como nadie nunca lo había hecho antes.
Sé que las cosas han cambiado, que aunque me ha costado he rehecho mi vida, mi vida sin ti y no sabes como duele, pero he aprendido que a veces por mucho que quieras a una persona, no puedes obligarla a quedarse a tu lado, así que.. Si quieres irte, vete, no te lo voy a impedir pero que sepas, que como siempre, para mi esto no es un adiós, sino un hasta luego.
Hasta luego, te dice la tonta que te sigue queriendo, aún en la distancia, como siempre lo ha hecho y nunca te lo decía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario