Ya no recuerdo cómo era mi vida hace unos meses, sólo sé que era un desastre, que llevaba un corazón hecho ruinas y no tenía un recambio, que tenía un desastre sobre los hombros y lo único que podía hacer era aguantarlo. Sé que buscaba seguridad en el borde de los precipicios, que me enganchaba a gente que no hubiera movido una piedra por mi, gente que lo único que hacía era empujarme en lugar de tenderme la mano. Recuerdo que no llevaba un caos solo en la cabeza, sino también en el corazón y que por mucho que intentaba repararlo, lo único que conseguía era romperlo más. Yo siempre he sido mi propio puñal, siempre he sido mi propia bala, esa que dispara sin tener en cuenta a quién dispara, sin tener en cuenta lo cerca que se clave del corazón. Nunca me he empeñado en ser chaleco antibalas hasta que llegaste tú.
He estado tantas noches creando recuerdo con tu presencia que ya no recuerdo cómo era mi vida antes de ti y tampoco quiero recordarlo. Ya no necesito más desastres porque tú has aprendido a sacarme de todos ellos y, sin darme cuenta, sé que eres el único salvavidas al que quiero agarrarme. Eres paracaídas de cada caída de la que aun no he aprendido a caer. Eres sonrisa y yo lágrima fácil. Eso lo sabes bien. Eres medicina y tu única cura son todos esos besos que me das cuando mi mundo se desmorona y, aunque sé que debería preocuparme, sé que sí algún día mi mundo se desmorona por completo, siempre me quedará el tuyo. Has llenado un gran hueco en mi vida, te lo aseguro. Has llenado todos los espacios que nunca conseguí llenar y, sobretodo, me has cambiado. Y es por eso que debo confesar que tú eres mis ganas de querer ser alguien mejor, de querer sonreír día a día. Y por todas esas veces que me has visto llorar, solo puedo decir que es porque tengo miedo a perderte. Tengo miedo de que un día te levantes y decidas no quererme más. Tengo miedo de que alguien llegue a tu vida y que no solo te llene, sino que sepa hacerte volar.
Aún así yo seguiré intentando colocar tu mundo, seguiré intentando soportar el mío. Seguiré aquí si algún día nada te queda, seguiré aquí intentando ser mejor de lo que nunca he sido y, por supuesto, te seguiré queriendo aunque tú no me quieras, pero ojalá eso nunca llegue a pasar.
domingo, 17 de mayo de 2015
miércoles, 13 de mayo de 2015
Gracias, gracias por aparecer en mi vida
Y apareciste, así como quien no quiere la cosa, como por arte de magia. Y pensar que todo empezó con un simple "+Hoola -Hola, una pregunta quien eres? jajaj +Tu admirador secreto" puede que suene como una película pero esta vez es la nuestra. Y te aseguro que nunca me voy a arrepentir de haberte conocido. Porque vale que no eres mi principe azul porque.. Por experiencia se que se destiñen con el tiempo pero si eres (hasta el momento) la persona que siempre quise tener a mi lado. Que es verdad que no todos fueron buenos momentos y que yo la principio no te lo puse fácil, porque estaba muy insegura de que me volvieran a hacer daño y después se fueran como si no hubiera pasado nada, pero tú conseguiste hacer que me olvidara de todos ellos, que me centrara en mi pero sobretodo, que me centrara en ti. Fuiste mi salvación en este mar de dudas, mi orden entre tanto caos. Me encanta cuando te pones celoso porque eres adorable y porque en cierta parte, es una buena demostración de que te importo. Y te pido por favor que nunca te canses de esta idiota, que si en algún momento piensas en cortar, acuerdate de todos los motivos que hasta ahora te hacian quedarte, de todos esos momentos, las conversaciones, las canciones... De todo y si aún así decides que lo mejor es estar separados, adelante no te voy a obligar a que te quedes, pero te pido por favor que no pares de sonreir, porque es como tienes que estar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)