lunes, 31 de agosto de 2015

Aunque no lo diga, no deja de doler.

Estoy aquí escribiendo esto para desahogarme pero está vez no va por ningún tío , simplemente, por personas, personas que en su día han significado mucho y que hoy ya no están a tu lado, porque el cielo necesitaba más ángeles, porque tuvieron que irse a otro sitio a kilómetros de ti, porque no encajabais bien, porque erais demasiado iguales, o simplemente por orgullo. Orgullo que muchos tenemos y que pocos se tragan. Porque muchas veces pierdes a personas que realmente significaron mucho y que estuvieron cuando realmente las necesitaste, os enfadasteis por una tontería y... Dime, ¿que te queda de esa persona? ¿Los recuerdos? Pues muy bien, oye no está nada mal. Pero ahora para y piensa y si aparte de los recuerdos, tuvieras a esa persona a tu lado, ¿que tal, mejor? Que puede que tú cometieras errores, puede que la otra persona los cometiera pero.. ¿Y que? De los errores se aprende, pero de los recuerdos no se vive y si realmente te importa esa persona, lucha porque esté en tu vida, por seguir coleccionando recuerdos y por seguir riendo, llorando, enfadandoos... Pero nunca por caminos distintos. Y puede que no lo consigas arreglar con esa persona, pero por lo menos, tú has intentado solucionarlo y has intentado que volvierais a lo que un día fuisteis. Porque a pesar de todo, si esa persona te quiere, no dudará en arreglarlo contigo y claro que no va a ser lo mismo de antes de la noche a la mañana pero con el paso del tiempo os dareis cuenta de que poco a poco lo solucionasteis y que por mucho tiempo que estuvierais distanciados o sin hablaros, que los recuerdos siguen ahí y que si de verdad te importa una persona, no la olvidas al día siguiente. Yo soy una persona muy orgullosa y admito que he cometido muchos errores, y del que más me arrepiento es de haber dado de lado a personas que nunca dejaron que me hundiera, y recordar, que rectificar es de sabios y que de los errores, también se aprende.

sábado, 22 de agosto de 2015

El olvido

El olvido me ha dicho que no es nuestro momento, que me espere y que deje de buscarle porque en lo que refiere a ti, nunca voy a encontrarle. Parece que no quiere que te olvide, menudo hijo de puta, yo aquí deseando deshacerme de ti, aunque me duela, y él se burla de lo nuestro queriéndome hacer sufrir y hacerme recordar todas y cada una de las cosas que llegamos a vivir. Y no quiero, joder. No quiero que cada cosa que hago pueda recordarme a ti. No quiero que de la nada aparezca el olor de tu perfume o que alguien se ría casi de la misma forma que tú lo hacías. Y digo casi porque nadie sabe imitarte del todo, ni aunque lo intentaran. No quiero que ninguna canción me hable de ti, ni de mi ni nada de lo que vivimos. No quiero que unas sábanas me hagan añorar la cantidad de veces que llegamos a perdernos en ellas, tantas que hasta perdí la cuenta. No quiero que mis amigos me pregunten que cómo lo llevo o si he vuelto a saber de ti. No quiero ver ninguna de nuestras fotos ni tampoco tu cepillo de dientes en el lavabo. No quiero ver ninguna de tus cervezas en mi nevera ni tu letra en uno de los post-it que dejas en la encimera diciéndome cualquier chorrada bonita. No quiero ver tu calcetines dando vueltas por el suelo de mi habitación ni que te dejes tus llaves perdidas por algún rincón de mi casa para luego no volver a tu casa porque no las encuentras. No quiero encender la radio y encontrar tu emisora favorita cómo tampoco quiero que me llames para hacerme feliz un par de segundos y sentirme vacía cuando acabas de colgar.

No quiero nada de eso y sí, puede que hace unos meses me muriera de ganas de eso y más pero ahora no, no quiero pasarme la vida lamentándome por haberte perdido ni dedicar cada segundo a recordarte hasta que vuelvas porque sé sin duda alguna que una vez que alguien se va, ya le quedan pocos motivos para volver. Y sé que no te di suficientes motivos para quedarte aunque pensara que el quererte ya era suficiente. Así que por eso llamo constantemente al olvido para que me ayude a olvidarte pero ya ves, parece que quiere reírse de mi, cómo si ya no me hubieses dolido lo suficiente. Así que mientras él se niega a venir a mi y se niega a que te olvide, yo finjo olvidarte, finjo que no me dueles y finjo que se me ha olvidado lo que era quererte a ver si así llega el día en el que paso de fingir y ya empiezo a vivir, sin ti.

viernes, 7 de agosto de 2015

Que conmigo no llegarás a tres metros sobre el cielo, ni siquiera llegarás a rozarlo, tampoco vamos a estar juntos en un barco y darnos el beso de Titanic y, por supuesto, yo no dejaría mi vida por ti como hizo Bella por Edward. Esto no se parece al cuento de la bella durmiente y, probablemente, no acabe con un fueron felices y comieron perdices. Y tampoco voy a escribir nuestra historia en un diario para cuando pierda la memoria alguien me lo lea como hizo Noa, no sería capaz de enamorarte como en 50 primeras citas, ni siquiera aguantaría tres, que todo eso solo son películas, bienvenido a la realidad cariño.

Que vale que lo nuestro no sea un amor de película y no creo que  se le pueda llamar amor, pero fui la que lo dio todo por ti. La que ha perdonando lo imperdonable, la que se ha dejado el orgullo debajo de las piedras. La te ha querido como nadie y créeme, pueden quererte mil más, si me superan, suerte. Has perdido un diamante,porque tu aficción era ir recogiendo piedras.

Y ya que hablamos de cuentos, te voy a contar uno: "Érase una vez un peter pan que quería hacerse mayor, un pirata que temía al agua, un dragón que odiaba el fuego, una bella durmiente con insomnio, una hada mala y una bruja buena. Érase una vez un mundo donde todo era posible, donde arriba era abajo y abajo era arriba, donde lo malo era bueno, y lo bueno, pues no tan bueno. Porqué detrás de cada persona se esconde otra; quizá más falsa, quizá más triste, quizá más orgullosa, quizá más feliz, quizá, quizá más sola...quizá mejor, quizá peor, quizás la que un día fue tuya"

lunes, 3 de agosto de 2015

Se está acabando el verano y muy pronto llegará el invierno trayendo el frío a su lado. Es entonces cuando nos daremos cuenta que, a veces, necesitamos un abrazo de esos que sean estufa cuando se congela el corazón. Pronto volveremos a encontrarnos en las mismas calles de Galicia, volveré a sentarme en el mismo banco que hicimos nuestro tantas veces. Te recordaré con lágrimas en los ojos y las utilizaré para borrar este escrito. Cuando llegue el invierno, me arroparé con miles de dudas y me daré cuenta que no es mejor solo que mal acompañado, sino que es preferible acompañarse de Soledad. Ella también se siente sola de vez en cuando.
Vendrá el frío y yo pararé a comprar ese café que tanto te gustaba tomar los domingos. Recordaré tu risa de fondo cuando todo empezaba a funcionar. Miraré hacia atrás sólo por si tengo la suerte y te veo doblar la esquina. Lanzaré cien besos al aire solo por si la nonagésima novena vez te llega a ti por arte de magia.
Y de magia estoy hablando. De la magia que creábamos cuando se nos acababan las dudas. Ahora tendré que aprender a hacer el truco yo solita. Y si el truco no funciona, siempre nos quedará el trato.
Trato es el que hizo mi piel con las yemas de tus dedos, el que hizo mi boca cuando rozaba la tuya. El que hacías tú cuando me mirabas.
Me mirabas y sonrías y decías: ''Eres preciosa''. Y no sabía si hablabas de mi o de la tela que me ahogaba tantas veces. Y sí, ahogada me encuentro ahora. Con un millón de dudas y dos millones de inseguridades. Esas mismas que tú convertías en virtudes. ¡Y qué razón tenían cuando me decían que no duraría! Que todo en la vida se evapora.
Pero, viene invierno, y tú no estás.
No te preocupes, corazón. Te prometo que algún día volverás a latir por alguien más.
Volverá a llegar el calor tarde o temprano.

Al fin y al cabo, sólo es invierno.

domingo, 2 de agosto de 2015

Te explicaría como seguir adelante

Te explicaría como conseguí coserme cada herida, como logré escapar de este laberinto en el que el minotauro soy yo misma.
Te explicaría porque me parto la boca por sonreír cuando quiero llorar, te explicaría como conseguí ponerme a bailar sin música, como hago magia contigo si no soy maga.
Te explicaría el por qué me clavo las uñas en la palma de las manos cuando quiero chillar,
como logré librarme de la correa que me apretaba cuando yo estiraba.
Como conseguí deshacerme de mi tendencia a echar a correr cuando me asustaba.
Te contaría todos mis secretos, pero entonces tendría que explicarte como me enamoré de ti.
Te explicaría como la luna cada noche extraña al Sol, y como el cielo se pone celoso y crea tormentas.
Te explicaría como aposté todas mis fichas por mi, cuando nadie tenía esperanza en que pudiera lograr lo que quisiera. Te contaría cuanto le debo a esas personas que me agarraban las muñecas cuando quería golpear la pared.
Te explicaría tanto y me quedaría tan corta. Te contaría mi teoría del caos y como todo pasa por una razón.
No sé cómo contarte todo esto pero, de algún modo, lo estoy haciendo.
Todavía escucho esa melodía cuando todo me tira hacia abajo, pero si algo me han enseñado los que quiero es que cuando tocas fondo, sólo te queda subir.
Y ojalá algún día consiga subir tan alto que ya no puedas verme jamás. Ojalá algún día sea costurera y me cosa las heridas a mano. Hasta ahora, este trabajo siempre lo hizo mi madre, que estuvo con su aguja y su hilo reparando mis partes rotas. Algún día tendré que aprender a hacerlo yo sola. Tendré que averiguar la manera de caer sin hacerme daño. Tendré que ser un poco gato e intentar caer de píe.
Mientras tanto, hasta que ese día llegue, seguiré apoyándome en todas esas personas que no me han fallado jamás.
Lo sé, todos tenemos heridas y cicatrices dentro. 
Pero yo, mejor que nadie, sé que se pueden coser.