Ya no recuerdo cómo era mi vida hace unos meses, sólo sé que era un desastre, que llevaba un corazón hecho ruinas y no tenía un recambio, que tenía un desastre sobre los hombros y lo único que podía hacer era aguantarlo. Sé que buscaba seguridad en el borde de los precipicios, que me enganchaba a gente que no hubiera movido una piedra por mi, gente que lo único que hacía era empujarme en lugar de tenderme la mano. Recuerdo que no llevaba un caos solo en la cabeza, sino también en el corazón y que por mucho que intentaba repararlo, lo único que conseguía era romperlo más. Yo siempre he sido mi propio puñal, siempre he sido mi propia bala, esa que dispara sin tener en cuenta a quién dispara, sin tener en cuenta lo cerca que se clave del corazón. Nunca me he empeñado en ser chaleco antibalas hasta que llegaste tú.
He estado tantas noches creando recuerdo con tu presencia que ya no recuerdo cómo era mi vida antes de ti y tampoco quiero recordarlo. Ya no necesito más desastres porque tú has aprendido a sacarme de todos ellos y, sin darme cuenta, sé que eres el único salvavidas al que quiero agarrarme. Eres paracaídas de cada caída de la que aun no he aprendido a caer. Eres sonrisa y yo lágrima fácil. Eso lo sabes bien. Eres medicina y tu única cura son todos esos besos que me das cuando mi mundo se desmorona y, aunque sé que debería preocuparme, sé que sí algún día mi mundo se desmorona por completo, siempre me quedará el tuyo. Has llenado un gran hueco en mi vida, te lo aseguro. Has llenado todos los espacios que nunca conseguí llenar y, sobretodo, me has cambiado. Y es por eso que debo confesar que tú eres mis ganas de querer ser alguien mejor, de querer sonreír día a día. Y por todas esas veces que me has visto llorar, solo puedo decir que es porque tengo miedo a perderte. Tengo miedo de que un día te levantes y decidas no quererme más. Tengo miedo de que alguien llegue a tu vida y que no solo te llene, sino que sepa hacerte volar.
Aún así yo seguiré intentando colocar tu mundo, seguiré intentando soportar el mío. Seguiré aquí si algún día nada te queda, seguiré aquí intentando ser mejor de lo que nunca he sido y, por supuesto, te seguiré queriendo aunque tú no me quieras, pero ojalá eso nunca llegue a pasar.
Hola guapa! He estado leyendo tus textos y solo tengo un unico consejo: se mas positiva. Deja de mirar el lado negativo de las cosas y de tenerlo en cuenta siempre, porque seguramente merezca mucho la pena ver tu gran sonrisa!
ResponderEliminarEscribes genial, expresas tus sentimientos tal como son y eso tiene mucho mérito, a partir de ahora te seguiré más a menudo y gracias por leer mi blog, intentaré escribir mucho más, lo prometo.
Te he respondido pero por si no te llego o algo, vuelvo jajajaj que gracias por leerme, es algo que me anima bastante porque siento que no me leen y es por eso por lo que tengo esto tan abandonado. Tienes toda la razón porque puede que sea un poco negativa, por no decir demasiado jajaja pero bueno, intentaré cambiarlo un poco. Millones de gracias por leerme, de verdad que si, y a partir de ahora escribiré más, yo también lo prometo jajaj
EliminarHola guapa!! Siento haber tardado tanto en responder.. Muchas gracias por pasarte :)
ResponderEliminarMe ha gustado mucho la entrada, la verdad es que he tenido los mismos cacaos mentales infinidad de veces... Solo sé que cuando algo nos da miedo, es porque nos importa. Así que haces bien en esforzarte por conservarlo. Un besazo, espero volver a leerte pronto
Jo siento tardar tanto en responder yo! Jajajajaj Muchas gracias por leerme y siento tener esto tan abandonado y como puse antes en respuesta a otra chica, siento que la gente no me lee y eso me anima a no escribir, pero volveré a hacerlo más a menudo. Besos y gracias por el apoyo
Eliminar