Y al final va a ser verdad eso de que a veces llega alguien que te rompe todos los esquemas y que consigue sacarte del pozo de rayadas en el que tú misma te habías metido, que es capaz de levantarte, de poco a poco curarte las heridas que otros han dejado, limpiarte todas las mentiras que llevas encima que otros tiraron sobre ti y conseguir que disfrutes un poquito más de la vida.
Enseñarte que no siempre otros te van a poder solucionar el problema, porque a lo mejor es simplemente cuestión de tiempo, pero sí que los problemas se hacen más llevaderos si tienes con quien compartirlos, que no estás sola y que tienes en él un hombro en el que llorar, pudiendo estar segura que no se va a ir de tu lado sin que hayas sonreído primero. Que sabe cuidarte como realmente te mereces y no como otros lo han hecho. Que no pasa nada si no eres perfecta o si tu cuerpo no lo es, porque te demostrará que te va a querer seas como seas porque es un amor de esos que de verdad valen la pena. Que no todos se van a quedar en las malas, pero él no va a dejar de estar a tu lado, porque en las peores es cuando realmente lo necesitas. Te enseñará que lo que llega es mejor que lo que se ha ido, pero que te tienes que dejar a un lado ese miedo a querer. Que querer no es algo malo si es un amor recíproco y que encontrar a esa pieza de puzzle compatible contigo es lo mejor que te puede pasar.
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