No quiero que encuentres una excusa para quedarte, sino que tengas motivos por los que no querer irte, que encuentres algo que te diga que tienes que seguir aguantando de mi lo que no aguantas, que no quieras cambiarme, que aceptes que soy insoportable y no quieras dejar de arroparme, que me abraces tan tan fuerte como si no hubieses juntado ya mis trozos rotos y tuvieses que volver a hacerlo, que me des la mano y ni se te ocurra soltarla, que te levantes cada día con un nuevo motivo para continuar con nosotros, que no busques excusas, que no me trates de musa, y que pienses que soy la ecuación más difícil del mundo y pretendas resolverme siempre, pero no para irte, sino para quedarte. Que vengas un día cualquiera y me cuentes que conmigo no hay manera, pero que te quedas porque no encuentras razones por las que marcharte, que me digas que todos mis puntos malos desafían a los buenos, que me taches como la droga más dura que has podido probar, y que me digas que te has vuelto adicto, pero que no quieres desintoxicación, que me grites todo lo que no quiero escuchar, que me repitas que no me aguantas, que soy lo más retorcido que has conocido, que soy demasiado enfadica, que te saco de quicio constantemente, que odias hasta el último milímetro de mi, y al final añadas que no quieres recordar lo que es la vida sin mi por muy jodida que sea a veces conmigo, que me perdones por todos mis errores, que olvides las veces en las que te he odiado más de lo que te he podido querer, que me digas que no habrá un adiós, y que si lo hay me prometas que solo será un hasta luego, que volveremos a encontrar la forma de reencontrarnos. Gracias por ser, estar, permanecer, no irte, aguantarme, por desafiar todas las leyes, porque igual yo no, pero tú sí eres la droga más dura que yo he podido conocer.
Y aunque sobra decirlo; nunca lo olvides, te quiero.
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